Bienvenidos sean a esta cueva. Es un lugar casi siempre oscuro, aunque de vez en vez algún evento natural que responde a causas ignotas o inexistentes (no ha sido posible establecerlo) da un golpe a la penumbra. Entonces este animal se vuelve hacia las paredes y lee lo que a continuación les comparte.
En aras de la justicia se ha de decir que no siempre es fortuito, algunas veces, haciendo de tripas corazón y siempre con una mano pegada a la pared, busca las grietas; otras tantas, se concentra en habituar los ojos a la oscuridad. Algunas cosas se leen mejor así.

jueves, 29 de agosto de 2013

Nueva cuenta


Hoy no tengo fuerzas para poner distancia. Hoy la muerte se cierne sobre mí como la noche a un náufrago y yo la miro… porque no puedo dejar de mirarla.

Hoy no tengo fuerzas para poner distancia por que se me clava la muerte en el aliento y me inunda los silencios el aniversario de la herida.

Hoy no podría poner distancia aunque quisiera, porque palpita tu muerte en todos los calendarios, que apuntan sin saberlo a la fecha en que naciste.


Hoy no hay distancia, porque hoy se suma un año a la presencia de tu ausencia y yo no sé dónde poner el abrazo que no puedo darte. 

domingo, 25 de agosto de 2013

Ejercicio Sinestesia I


Con la vista nublada de paciencia
espera aunque nadie venga.

El tiempo moja su cara en silencio
mientras el eco de su angustia
se ahoga en sollozos solitarios.

Entonces escucha pasos 
que equivocaron su curso
girar sobre los talones 
de un error antiguo.

Y se concentra en congelar 
la ilusión en su pecho

para tener fuerzas
para seguir esperando.

jueves, 22 de agosto de 2013

Abrazo


Me gustaría
(por las noches)
envolverte
como a las cosas
su nombre
-verdadero-
en un abrazo
imposible.

Pero escapas 
a través del tiempo 
y la memoria
de la piel 
y el silencio
de la palabra abrazo.

domingo, 18 de agosto de 2013

Laberinto


Donde mi lado ciego
escribo letras
para nadie
que llevan tu nombre
a ningún sitio.

Para luego encontrarlas,
jugar a no reconocerlas
y vuelta a empezar.

Hasta descubrir 
que sólo seguía el eco
de mis propios pasos
perdida
donde mi lado ciego.   

miércoles, 14 de agosto de 2013

Retrato hablado



Es pequeña y, a veces, se siente. Le gustaría saber cómo es que los demás la ven y, a veces, que no le importara demasiado. Dice que no le gustan los espejos porque siente que la miran, aunque confiesa no tener nada en contra de su reflejo con cara de niño y su poca vanidad la achaca a un resabio de lo que en algún momento fue rebeldía convertida en costumbre.

Nacionalidad tiene dos o ninguna y una historia, que a ratos cambiaría por un paquete de cacahuates o un elote con queso. Es distraída desde la risa hasta la desesperación (propia y ajena) y carece por completo de sentido de la orientación, el resto no presenta mayores problemas.

Necesita lentes sólo para ver de cerca, tal vez debido a un gesto de cortesía inútil de su cuerpo, empeñado en recordarle que es lo más difícil, aunque bien podría tratarse de un defecto cualquiera.  

Aunque es tímida, gusta de hablar por las ramas y considera que es de un reduccionismo irrisorio pensar que las conversaciones han de llevar siempre a algún lado.

Le teme a la locura más que a cualquier otra cosa, aunque si le preguntan por qué tendría que confesar que no lo sabe, porque hasta donde sabe, ésta sólo se ve desde afuera.


Señas distintivas: ninguna. 

Objetos cotidianos


Dejadas de la mano del tiempo
se esconden
en la rutina
señales de tu ausencia.

Disfrazadas de descuido
se esfuerzan  (en vano)
por rasgar la piel de la memoria
y volver a ser objetos cotidianos.

Que nadie se atreve a decir
que no se atreve a tocar,
porque sabemos 
en silencio
que alteraría el orden
inexorable
del olvido.

martes, 13 de agosto de 2013

Agua con sal

Agua con sal.
Arcoíris que bailan en mis ojos
que yo no puedo ver
-quisiera-
romperme como un cántaro
y dejarla salir toda de una vez.

Rodar por el suelo
                           bajando
                                       una
                                             pendiente 

hasta agotarme y
exhausta,
dejarme alcanzar por el Sol
evaporarme y
ya sin sal,
llover.  

jueves, 1 de agosto de 2013

La cueva




Bienvenidos sean a mi cueva. Es un lugar casi siempre oscuro, aunque de vez en vez algún evento natural que responde a causas ignotas o inexistentes (no ha sido posible establecerlo) da un golpe a la penumbra. Entonces este animal se vuelve hacia las paredes y lee lo que a continuación les comparte.
En aras de la justicia se ha de decir que no siempre es fortuito, algunas veces, haciendo de tripas corazón y siempre con una mano pegada a la pared, busca las grietas; otras tantas, se concentra en habituar los ojos a la oscuridad. Algunas cosas se leen mejor así.

Fe

No es que no tenga fe,  lo que no tengo es dios.  Es cierto.  La gente me dice cosas y yo les creo.  Cosas que no he visto ni pod...