Bienvenidos sean a esta cueva. Es un lugar casi siempre oscuro, aunque de vez en vez algún evento natural que responde a causas ignotas o inexistentes (no ha sido posible establecerlo) da un golpe a la penumbra. Entonces este animal se vuelve hacia las paredes y lee lo que a continuación les comparte.
En aras de la justicia se ha de decir que no siempre es fortuito, algunas veces, haciendo de tripas corazón y siempre con una mano pegada a la pared, busca las grietas; otras tantas, se concentra en habituar los ojos a la oscuridad. Algunas cosas se leen mejor así.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Objetos cotidianos


Dejadas de la mano del tiempo
se esconden
en la rutina
señales de tu ausencia.

Disfrazadas de descuido
se esfuerzan  (en vano)
por rasgar la piel de la memoria
y volver a ser objetos cotidianos.

Que nadie se atreve a decir
que no se atreve a tocar,
porque sabemos 
en silencio
que alteraría el orden
inexorable
del olvido.

1 comentario:

  1. muy fuerte, muy sensible, muy cierto... es lo cotidiano lo que más nos recuerda, lo que no se dice, lo que está sin estar... la forma es confusa pero me gusta porque refleja la paradoja misma del fondo. increíblemente sensible y sin embargo sencillo, al clavo... me gusta.

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