¡Qué curioso! Una escena doméstica en la cocina con mi padre, y un insecto que se convierte en jabón de manos y escapa. Asco.
Yo, vestida de noche fumo un cigarro. Sola.
Una comida familiar en cualquier lado: empiezan a sonar reproches como lluvia. Yo intento la calma pero me siento triste. Mi madre acaba de morir por segunda vez.
Salgo a la calle con un plato de arroz en las manos y encuentro un camino que me invita a seguirlo. Es muy verde y cuesta arriba.
Camino largo rato y agradezco el cansancio, sigo subiendo, escucho que el camino lleva a Rusia, lo ignoro, escucho una voz en ruso, sigo subiendo, uno que viene en dirección contraria me hace reír, sigo subiendo.
Se siente bien saber que estoy tan lejos. Tengo tiempo antes de tener que volver a preguntarme a dónde voy.
Llegué a un pequeño barco de turistas, me instalo. Se acercan voces familiares, no me inmuto. Tienen hambre, yo no. Me dejan sola.

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