I
Entró en mi cuarto un toro negro
cazando avispas
de picaduras en vuelo.
Dije: no eres real
y él para probarlo
saltó por la ventana.
El dolor y las avispas
se quedaron conmigo.
II
Entró en mi cuarto un toro negro
cazando avispas
de picaduras en vuelo
sin planchar antes
la luz de la tarde
que descosía las comisuras
de la noche.
III
Entró en mi cuarto un toro negro
cazando avispas
de picaduras en vuelo
para inundar con ellas
la penumbra
de tu ausencia
en la mía.

Y... ¿Cómo vas con las picaduras de avispa?
ResponderEliminar