Bienvenidos sean a esta cueva. Es un lugar casi siempre oscuro, aunque de vez en vez algún evento natural que responde a causas ignotas o inexistentes (no ha sido posible establecerlo) da un golpe a la penumbra. Entonces este animal se vuelve hacia las paredes y lee lo que a continuación les comparte.
En aras de la justicia se ha de decir que no siempre es fortuito, algunas veces, haciendo de tripas corazón y siempre con una mano pegada a la pared, busca las grietas; otras tantas, se concentra en habituar los ojos a la oscuridad. Algunas cosas se leen mejor así.

viernes, 1 de mayo de 2015

Memoria



Perdí la paciencia a gajos,
que luego pisé:
atenta al crujir de su sabor
para jugar al columpio
entre grietas colmadas
hasta el atardecer
de tu sonrisa.

El hinalar de mis hombros
como un ramo de hormigas
tras la lluvia:
hinchadas de llorar
soledades a punto
de turrón,
tuertas de sal
que no escarnece.

Se me fue el sol
de la memoria
del cuerpo,

en el abrazo. 

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