Bienvenidos sean a esta cueva. Es un lugar casi siempre oscuro, aunque de vez en vez algún evento natural que responde a causas ignotas o inexistentes (no ha sido posible establecerlo) da un golpe a la penumbra. Entonces este animal se vuelve hacia las paredes y lee lo que a continuación les comparte.
En aras de la justicia se ha de decir que no siempre es fortuito, algunas veces, haciendo de tripas corazón y siempre con una mano pegada a la pared, busca las grietas; otras tantas, se concentra en habituar los ojos a la oscuridad. Algunas cosas se leen mejor así.

sábado, 16 de mayo de 2015

Lecciones




Mi madre me dejó
lecciones 
para sobrellevar
un domingo por la tarde
en sobrecitos 
que sólo se dejan ver
a contraluz, 
cuando estás
cansado
de respuestas
en falso. 

Me dejó también
las palabras justas 
en la boca. 

Incomprensibles verdades, 
silencios incomprensibles, 
verdes tardes
enmohecidas de espera
y sobresaltos. 

Sin ranas
que me dieran pistas 
-con su ronco croar-
de la pregunta
que se pudre en el fondo. 


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